Lunes 06 de julio de 2020

Como se utilizó la Tarjeta Alimentaria en el Conurbano bonaerense

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El Gobierno Nacional mediante el Ministerio de Desarrollo Social que conduce Daniel Arroyo, tiene un objetivo primordial que es la lucha contra el hambre, para esto desarrolló el Plan Nacional “Argentina contra el Hambre”.
Según fuentes oficiales esta problemática afecta a más del 9% de la población, además del 22% que padece inseguridad alimentaria, es decir, saltea comidas.
Para hacer frente a esto, se creó la Tarjeta Alimentaria que se enmarca dentro de este gran plan y es un claro ejemplo de hacia dónde busca ir el Poder Ejecutivo con el programa, ya que en el mismo momento en que los beneficiarios buscan su plástico, también se les ofrece tener una charla con nutricionistas en la que se les recomienda qué alimentos conviene consumir y cuáles no.
En lo que va del año el ministerio ya entregó 240.000 tarjetas entre Concordia, Chaco y el Conurbano, y el proceso continuará la semana próxima en el interior bonaerense y en varias provincias más con las que ya se firmó el respectivo convenio.
Los resultados hasta ahora han sido satisfactorios, en la Provincia de Buenos Aires se realizó una muestra tomada entre el 20 y el 27 de Enero en varios supermercados de una misma cadena donde hicieron compras beneficiarios de la tarjeta con domicilio en Almirante Brown, Avellaneda, General San Martín y La Matanza, el gasto promedio por hogar fue de $ 2.734 y una gran parte se consumió en productos saludables.
Del informe se destaca que el 42,8% de los productos comprados por los beneficiarios de 8.546 tarjetas corresponden a Alimentos Recomendados por la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (ENNyS), mientras que el 25,5% de los ítems adquiridos son No Recomendados, el resto pertenece a otros alimentos.
De los alimentos saludables, los beneficiarios de las tarjetas compraron 26.202 kilos de proteína animal (3,1 kilos por hogar); 16.643 litros de lácteos líquidos (1,9 litros por hogar); 2.362 kilos de lácteos densos/polvo (0,3 kilos por hogar); 8.170 kilos de verduras (1 kilo por hogar); y 4.612 kilos de frutas (0,5 kilo por hogar).
Entre los alimentos no saludables consumidos, se destacan los ultraprocesados, con excesiva azúcar o sodio, como las gaseosas y bebidas azucaradas, jugos en polvo, harina y cereales con azúcar, golosinas, productos en base a cacao, edulcorante, aderezos.
El resto de los alimentos comprados incluyen harinas sin azúcar, arroz, puré de tomates, duraznos y otras frutas en lata, gelatina, dulces y mermeladas, aceite, vinagre y aceto, grasa y manteca, condimento, infusiones, azúcar, miel, productos de rotisería y sal.
Al analizar los datos según el peso del gasto en cada categoría, se observa que casi $6 de cada $10 gastados corresponden a alimentos recomendados y menos de 2, a no recomendados. Concretamente, el 58,1% de lo gastado corresponde a Productos Saludables; 23,9% a Otros Alimentos y 17,8%, a los No Sugeridos. Según el informe, las gaseosas y las bebidas azucaradas (1,2%) y los jugos en polvo (1,3%) representan el 2,5% de lo gastado en alimentos, mientras que el 3,7% corresponde a proteínas cárnicas ultraprocesadas, productos que tampoco recomiendan los expertos en nutrición.

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