Jueves 28 de mayo de 2020

Con un accidentado simulacro de votación, Diputados realizó una capacitación en género y habría sesión remota el sábado

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A las 17.33 del dia de ayer Sergio Massa, presidente de la Cámara de Diputados, se quitó el tapabocas. “Quien quiera retirarse el barbijo lo puede hacer”, invitó a los presentes. Imitaron su gesto los 41 diputados nacionales ubicados en forma intercalada en las bancas. Algunos se refregaron las manos con alcohol en gel. Fue el arranque del simulacro de sesión, una sesión informativa que más de doscientos legisladores siguieron en forma remota. Estaba prevista para mañana la primera sesión con esta modalidad mixta con debate y votación en el marco de los cambios a los que en forma abrupta obligó el COVID-19 pero las dificultades constatadas en el cierre tras dos horas y media obligaron un cambio de planes: habría sesión el sábado.

En el inicio, junto a Massa se sentaron el secretario Parlamentario, Eduardo Cergnul, y la ministra de Géneros y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta, la primera en ocupar el nuevo cargo creado por la gestión Alberto Fernández.

Tras los agradecimientos a los equipos de Diputados que trabajaron en la puesta a punto del sistema para las sesiones remotas, Massa resaltó: “Esta etapa que vamos a tener que atravesar con la humildad de saber que estamos aprendiendo”. Varias veces en el arranque pidió silenciar micrófonos y celulares e invitó a que “sin vergüenza” se hicieran preguntas o planteos en lo que fue un ensayo que sirvió para cumplir con el curso de capacitación que los integrantes de los tres poderes del estado deben realizar desde la aprobación de la llamada Ley Micaela que Diputados votó en diciembre del 2018. Le habló a las mujeres víctimas de violencia que pudieran estar viendo la transmisión para que “no tengan miedo, anímense a denunciar”.

Antes del arranque, el secretario general Juan Manuel Cheppi, que tuvo en gran parte el armado tecnológico, pasó por las bancas. También integrantes de la mesa de ayuda que asistió a los diputados presentes y a los que estuvieron conectados desde sus casas vía celular o computadora. Entre los presentes no sólo estuvieron aquellos con domicilio cercano como porteños y bonaerenses. También algunos viajaron, como el jefe del interbloque de Juntos por el Cambio, Mario Negri, o su coprovinciana del Frente de Todos Gabriela Estévez y el santafesino Marcos Cleri. Presentes estuvieron los jefes de bloques: el oficialista Máximo KirchnerCristian Ritondo, del PRO; Maximiliano Ferraro de la Coalición Cívica; Eduardo ‘Bali’ Bucca del frente Federal; José Luis Ramón de Unidad y Equidad y Nicolás del Caño de la izquierda.

Los jefes de los bloques convocaron a quienes estarían en forma presencial. Intentaron que hubiera varones y mujeres más o menos por igual. Entre otros presentes estuvieron oficialistas de las distintas fuerzas que integran el frente gobernante como Cecilia Moreau, Laura Russo, Daniela Vilar (presidenta de la comisión de Modernización que condujo el debate para el reglamento que se aplicará a esta modalidad); Leonardo Grosso, Mónica Macha, Leopoldo Moreau, Itahí Hagman y Eduardo Valdés. Por la oposición también se vio a Karina Banfi; Ezequiel Fernández Langan; y el lavagnista Luis ‘Topo’ Rodríguez, entre otros.

En la apertura Massa resaltó que, si fuera una sesión, “estaríamos largamente por encima del quórum”: estaban conectados 176 legisladores. En un rato la pantalla que cada legislador pudo ver en su intranet marcó 240 diputados conectados. En el video wall se sucedían las imágenes de quienes tomaron la palabra y quienes siguieron el curso on line. Hasta allí todo funcionó perfectamente.

“Es una enorme oportunidad para este Parlamento para integrar la tecnología a la democracia”, dijo y dio paso al papá de Micaela García, la joven militante del Movimiento Evita que fuera brutalmente asesinada en abril del 2017 en Gualeguay, Entre Ríos. Junto a Néstor García estuvo, sin hablar, Andrea Lescano, mamá de la joven víctima de femicidio.

El caso fue uno de los que impulsó el debate de una norma promulgada el 10 de enero del año pasado y que estableció la capacitación obligatoria en género y violencia de género para todas las personas que se desempeñan en la función pública, en los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial de la Nación.

Más allá de algunos pequeños desperfectos técnicos en las imágenes y sonido al principio, el ensayo fluyó. La ministra Gómez Alcorta presentó a la presidenta del Conicet, Ana María Franchi, que dio la primera parte de la capacitación. Química e investigadora, Franchi describió el patriarcado e incluso cómo el modelo afecta a los varones. Dio cifras alarmantes: 38,3% de las mujeres que mueren en el mundo fueron víctimas de violencia de género.

A su turno Gómez Alcorta enumeró todas las leyes sancionadas en los últimos años para achicar las desigualdades y reconocer nuevos derechos o ampliación de derechos en cuestión de género. Sin embargo recordó que las brechas de la desigualdad “en todos los ámbitos son enormes” y “en las diversidades aún más enormes que las que tenemos las mujeres con los varones”. “Las leyes por sí mismas no reducen las desigualdades”, admitió.

Los aplausos a la ministra se oyeron contundentes: sonaron tanto de parte de los presentes como desde las pantallas.

Massa intentó probar cómo dar la palabra y al azar fue eligiendo diputadas para que opinaran ya que la mayoría, 242, estaban conectados por sistema webex pero sólo 192 se encontraban logueados por VPN, lo que significa que la mayoría tenía la doble conexión.

Marisa Uceda, del Frente de Todos de Mendoza, fue la primera. Siguió la bonaerense Natalia Villa, del PRO, que tenía dificultades con el sonido y un tanto molesta reclamó que hablara Silvia Lospennato “para respetar los acuerdos políticos”. Massa insistió con que luego hablarían quienes estaban anotados según lo consensuado pero aclaró que el objetivo del encuentro era también probar la modalidad de sesión remota en todas sus facetas.

Después hablaron Lia Caliva, desde Salta; Alejandra Vigo, de Córdoba Federal, y Romina del Plá, del Frente de Izquierda de los Trabajadores, presente en el recinto. Del Plá planteó “la perspectiva de clase en la dominación de las mujeres” y “la responsabilidad del Estado”. “Mientras el resto de los delitos han disminuido, los femicidios no”, apuntó sobre lo que ocurre en el marco del asilamiento obligatorio por el coronavirus.

El primer varón que tuvo la palabra fue el rionegrino Luis Di Giacomo, de Juntos Somos Río Negro. El diputado, que además es psiquiatra, recordó que “hasta hace pocos años muchos ponían en duda que la mujer tuviera alma” y que quien sintiera otra elección sexual era tratado como si tuvieran una enfermedad.

Lospennato habló por Juntos por el Cambio. Reivindicó la Ley Micaela, reconoció el voto de acompañamiento de diputados varones en la Ley de Cupo pero señaló que “estamos muy muy lejos, la autonomía física no está garantizada en el mundo y no está garantizada en este país, seguimos teniendo una justicia sin perspectiva de género que no aplica como corresponde las leyes que sancionó este Congreso”. Describió las diferentes brechas aún vigentes y las dificultades y sobrecarga de tareas de las mujeres en el marco de la pandemia. De todos modosfue optimista: “Lo que pasó hoy es maravilloso, es excelente que podamos pensar si cada vez que estamos presentando un proyecto estamos cumpliendo con el mandato constitucional”.

Apenas se callaron los aplausos, Massa pidió que levantaran la mano quienes vieron en imagen a Lospennato. Los que estaban en forma remota no la habían visto porque olvidó encender la cámara de su notebook, lo que vale en este tipo de sesión para los que están lejos y para los que estén en el recinto. La diputada del PRO se rió y salvó a Macha, última oradora, de cometer el mismo error.

Entonces, Massa buscó probar el sistema de votación. En el cierre quedaban 202 diputados logueados. Para hacer la prueba propuso que los varones votaran por la negativa y las mujeres por la positiva. Cheppi se paró a su lado. “Es una votación ficticia”, aclaró Massa y recomendó dominar las ansiedades y no apretar el botón antes de tiempo.

Las voces empezaron a superponerse. “Figura error interno”, se oyó a Graciela Camaño mientras una voz masculina avisaba que Massa estaba “muteado”. “Presidente no puedo loguearme, me sale incorrecto”, dijo otra diputada. Detrás suyo sonaron murmullos y otros diputados manifestando errores del sistema. La mayoría se lo tomó con humor. “Hola, diputada Moisés de Jujuy, tampoco me deja entrar”, trató de comunicarse la legisladora peronista a quien rodeaba su familia y algún asesor. Alguien felicitó a José Luis Gioja. Varios se rieron. Otros se pusieron nerviosos.

“No se pongan nerviosos aquellos que no están pudiendo entrar, tienen que insistir, tenemos que estresar al sistema hasta que fluya, no desesperen, no se estresen, dejen que se estrese el sistema”, buscó calmarlos Massa desde su sillón mientras Máximo Kirchner se tapaba con un barbijo y recostado sobre su banca se reía.

El Presidente de la Cámara oyó algo y se apuró a avisar que Diputados TV transmitía todo en vivo y que incluso se acababa de ver a los hijos de una diputada quitarle el teléfono celular. Mientras reorganizaban el sistema propuso una votación nominal.

“¿Afirmativo o negativo para qué, para la Ley Micaela?”, preguntó confundido el radical Ricardo Buryaile cuando Massa lo nombró y le pidió su voto . Como seguía sin entender, el presidente de la Cámara repreguntó: “Afirmativo o negativo a tus ganas de vivir”. “Afirmativo”, se oyó contundente al formoseño, respuesta que celebró Massa.

Casi con impaciencia, el presidente de la Cámara explicó las cuestiones técnicas para que el uso de dos sistemas a la vez, webex y VPN, no se anulen mutuamente y propuso rápidamente una nueva capacitación para mañana y pasado. Invitó a definir los detalles en reunión de Labor Parlamentaria a todos los jefes de bloque y a mano alzada, a los presentes en el recinto, les preguntó si pasaban la sesión para el sábado 9. Los presentes alzaron la mano esta vez sí rápidamente. Ganó la afirmativa.

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