Domingo 29 de marzo de 2020

El giro de Guzmán hacia el duro “estilo K” preocupa a banqueros ante la renegociación de deuda

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Martín Guzmán, el discípulo de Joseph Stiglitz que llegó al gobierno con un discurso moderado y de alguna manera “market friendly”, dio un giro de 180 grados. Quizás envalentonado por su mesías y Nobel de Economía (famosamente conocido por su discurso anti mercado), el ministro despotricó contra Wall Street después de ejecutar su segundo acto fallido en la saga del Bono Dual.
En un tono inesperado y que recuerda al kirchnerismo más duro, su cartera disparó un fuerte comunicado de prensa: “Este gobierno no va a aceptar que la sociedad argentina quede rehén de los mercados financieros internacionales, ni va a favorecer la especulación por sobre el bienestar de la gente. Hubo cooperación de tenedores locales pero no hubo cooperación por parte de un grupo de fondos extranjeros que poseen la mayor tenencia del instrumento”.
Se refería a los fondos del exterior como Templeton y BlackRock, entre otros, que tienen parte importante de la tenencia de ese título y prefirieron no participar de la operación. Según Economía, la intransigencia fue porque querían un título “atado al dólar” como es el caso del Dual y el Gobierno se negó a proporcionárselos.
Pero lo que llamó la atención fue el tono del ministro que, según palabras de un fondo de inversión, emitió un “panfleto” para consumo interno que poco tendría que ver con la realidad. Afirman en Nueva York lo mismo que venían diciendo desde hace rato: que Guzmán y su equipo en Finanzas no tienen diálogo con los inversores y es por eso que “se comen la curva”.
“Después de obtener el 10% en un canje inconsulto la semana pasada, vuelven a sacar una licitación tampoco negociada que tienen que dejar desierta. Es básico esto. Sería como si en la política no contaras los votos antes de bajar al reciento a votar una ley. Bajás cuando tenés apalabrado a todos y sabés que te votan la ley. Ellos se mandan y esperan un milagro. Es preocupante que así vayan a ser con la reestructuración de la deuda externa”, explicaba una fuente desde Manhattan.
Hay dos teorías en Nueva York con respecto al giro anti mercado de Guzmán. Una, que está sobreactuando para esconder sus propios errores, algo previsible dada su escasa experiencia más allá de la academia. La segunda, que en realidad lo hace para ponerle presión al resto de los vencimientos en pesos que habrá en los próximos meses, algo también válido.
Hay que recordar que entre febrero y abril hay otros $400.000 millones en bonos y letras en pesos que hay que pagar. Ahora Economía demostró que no le tiembla la mano para “reperfilar” a la fuerza un bono si el mercado no acepta sus condiciones.
“Es también una necesidad de salir lo mejor parado de este papelón. Por un lado lo podés vender así. Pero, al final, lo que queda es la ineficacia para hacer un roll-over de 100.000 millones de pesos cuando en las próximas semanas tenés que salir a reestructurar una deuda de u$s300.000 millones. Es mal precedente”, decía el economista jefe de un banco extranjero que opera en la Argentina.
En todos los casos, la mayor crítica que se le hace al equipo de Guzmán es la falta de diálogo. En las mesas de los bancos, aquellos que operan en la Argentina, resaltan ese dato que ya se repite hasta el cansancio.
“Hablan muy poco, preguntan menos aún. Nunca nos consultan acerca de qué necesitamos nosotros o los clientes del banco. Es muy raro. Te marco la diferencia con el Banco Central. Más allá de que tenemos diferencias ideológicas y demás, ellos tienen más experiencia. Te consultan, preguntan, llegamos a un consenso a veces. Acá, con Economía, pareciera que no tienen esa gimnasia”, detallaban desde la mesa de dinero de uno de los bancos privados más grande del país.
“La sensación es que, quizás sin quererlo, les falta cancha y no entienden al mercado. Hablan en otro idioma, y eso para negociar un canje es complicado. Si no hablás con el mercado es muy posible que termine mal”, remarcaban.
En el medio, para peor, es que se enrareció el clima financiero con la Argentina. Este martes, en medio del reperfilamiento forzado, los bonos de la deuda se desplomaron. El riesgo país, que mide el JP Morgan, subió 5,5% hasta los 1.997 puntos.
Los bonos en dólares se mostraron mayormente ofrecidos desde el inicio de la jornada, profundizando la baja luego de conocerse el comunicado de Hacienda. Así, marcaron al cierre bajas en torno a 2 dólares en promedio para toda la curva. Esto es, caídas superiores al 5%.
Los bonos en pesos, por su lado, dejaron importantes retrocesos, arrastrados por el nuevo reperfilamiento y las dudas que quedaron respecto de los futuros pagos de vencimientos en moneda local. Al cierre, marcaron bajas entre 6% y 10%.
El Citibank salió con un duro comentario sobre la estrategia de no pagar de Guzmán. Dijo que preocupa la falta de una estrategia coherente por parte del Gobierno, ya que haber postergado amortización de bono Dual a septiembre puede poner en peligro el acceso al mercado local.

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