Miércoles 13 de noviembre de 2019

El país que no crece nunca

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Allá por el 2011, el entonces presidente del país, José Mujica, en medio del Censo Nacional declaró que “Uruguay es un país en vías de extinción“. Los resultados del conteo dirían luego que, por primera vez en la historia, la población uruguaya no había crecido. O casi. Porque en realidad el estudio del Instituto Nacional de Estadística (INE) determinó que el país tenía 3.286.314 habitantes, es decir, 45.311 personas más que en 2004, fecha del anterior censo nacional.

Son cifras por lo menos curiosas en la región de América Latina y el Caribe, que llegó a ser la de mayor crecimiento poblacional del mundo en algún momento.

Como para entender la situación, Uruguay superó la barrera de los 3 millones por primera vez en 1985. Ese mismo año, los países de la región con similar población eran Nicaragua (3,7 millones) y Costa Rica (2,7 millones).

Hoy Nicaragua tiene 6,2 millones de habitantes y Costa Rica está por llegar a los 5 millones, mientras que Uruguay, todavía no alcanza los 3,5 millones.

En resumen, los uruguayos lleven más de 30 años siendo 3 millones de habitantes.

Parte de la explicación de por qué Uruguay es demográficamente pequeño se encuentra en sus orígenes. Según los libros de Historia, la creación de la República Oriental del Uruguay con mediación británica a principios del siglo XIX, buscaba evitar que los países mas grandes, Argentina y Brasil, tuvieran control sobre el estratégico puerto de Montevideo. Por eso, al momento de definir los límites de su territorio, a nadie le pareció importarle que el lugar tuviera más vacas que gente.

De hecho, según el historiador uruguayo José Pedro Barrán, la ganadería extensiva, característica al país, es otro de los factores que influyó en la escasa población. Al fin y al cabo, es poca la gente que se precisa para controlar a las vacas que pastan libremente por el campo.

Otro factor fue el hecho de que la población indígena, ya de por sí escasa en números, fuera aniquilada apenas un año después de que se jurara la primera constitución, en 1830. El país entonces se pobló con inmigrantes, especialmente europeos. Inmigrantes que luego incidieron en la modernización de Uruguay con ideas de salud y educación universales que harían que esta nación fuera siempre comparada con países europeos por sus ideas de avanzada.

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Más allá de los motivos históricos, hay tres componentes para entender por qué la población uruguaya crece a un ritmo tan bajo.

El primero es la baja natalidad. Según datos pertenecientes al período 2010-2015, en el “paisito”, como lo llaman cariñosamente sus propios habitantes, la tasa global de fecundidad está por debajo del nivel de reemplazo.

Es aquí donde se vuelve importante el segundo componente, que es la también baja mortalidad. De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, en Uruguay la esperanza de vida al nacer es de 77 años. Mujica, con su famosa elocuencia, lo resumió en su momento: “Somos un pueblo de viejos”.

Pero hay un tercer elemento, la emigración. Cancillería calculó en 2016 que hay casi 600.000 uruguayos viviendo en el exterior.

Un uruguayo en Alaska

En los últimos años, representantes políticos presentaron propuestas para cambiar esta situación, que van desde hacer deducciones de impuestos a las familias que tengan tres o más hijos hasta crear planes de fomento. Pero tuvieron muy poco éxito. Uruguay básicamente paró todo tipo de incentivo de la natalidad con preguntas éticas del tipo ¿Por qué la política habría de meterse en la vida privada de las personas?”. La dirigencia charrúa coincidió en que las mujeres que no quieren tener hijos, no los tengan, y que aquellas que desean ser madres, puedan conseguirlo.

La postura actual del gobierno uruguayo consiste en aumentar la población y mejorar la calidad de vida de quienes ya están. Con medidas como los aumentos de las licencias pagas para madres y padres, o la creación de centros gratuitos de cuidados para niños de 0 a 3 años, el Estado busca que los hijos no sean una carga para las mujeres trabajadoras.

¿Alguna vez los uruguayos conseguirán ser 4 millones? El INE proyecta que para 2050 habrá 3.705.000 habitantes, pero en esa misma década la población dejaría de crecer lo poco que ya lo hace.

De todos modos, nuestros vecinos están convencidos de que Uruguay nació como un país chico y que lo seguirá siendo. Y no hay nada de malo en eso. Al fin y al cabo, como se escuchó decir por ahí en el barrio montevideano de La Teja: “En Uruguay somos los que somos“.

 

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