Lunes 30 de noviembre de 2020

Entrelíneas del presupuesto 2021: la fórmula “sostenible” de Guzmán para dar una señal de “normalización” fiscal

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El Gobierno envió una fuerte señal este jueves al darle media sanción al Presupuesto 2021, con una reducción del déficit fiscal del 8,5% al 4,5% del PBI. Este resultado se debe a que, mientras la economía se recuperará un 5,5% real y la recaudación un 9,7%, el gasto total disminuirá 10,4% contemplando el impacto de la inflación.

La caída de las erogaciones de la Administración Nacional se explica por la discontinuación prevista de la asistencia de emergencia (IFE y ATP) y un menor gasto social motivado por una caída real en las prestaciones sociales (jubilaciones y pensiones) y las transferencias a provincias, que incluyen partidas extraordinarias por la pandemia.

Según el proyecto de Ley, el gasto total aumentará de $7.030.391 millones este año a $8.284.185 el período próximo, un incremento del 17,8% frente a una inflación oficial proyectada del 29% (y un promedio estimado por privados del 35%). Esto representa una caída real del 10,4% en 2021, en contraste con la suba del 0,06% en 2020 frente a un gasto de $4.531.077 millones en 2019.

En cambio, si la comparación se hiciera sin contar las asignaciones extraordinarias del presupuesto de este año, las erogaciones aumentarían un 3,8% real en el ejercicio siguiente. “Si lo comparás con gastos normales, no es un presupuesto de ajuste, aumenta el gasto primario y expandís la economía”, explicó el diputado del Frente de Todos Itai Hagman. El legislador señaló que “el Presupuesto (2021) se armó sin contemplar ninguna partida a la pandemia porque nadie sabe cuánto va a durar”. “Si la pandemia continúa, habrá partidas extraordinarias”, aseguró. En ese caso, el Gobierno ampliaría la ley de leyes como lo hizo este año y efectuaría gastos discrecionales por fuera de lo previsto.

Por lo pronto, el proyecto oficial espera una caída real del 14,1% en el gasto corriente, contabilizando el efecto de la pandemia. Según un informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso, dentro de este rubro destacan las prestaciones sociales -el de mayor relevancia- con una disminución real de 16,5% impulsada principalmente por el capítulo otros programas sociales, donde se incluye el IFE y el ATP.

Este rubro muestra una caída de 67,9% para 2021 por la ausencia en el Presupuesto de las partidas para el IFE de $10.000 otorgado durante tres meses a nueve millones de personas y el salario complementario del ATP asignado a 250.000 empresas con caída en su facturación, que ahora el Gobierno otorgará por séptima vez, con mayores restricciones.

Al interior de las prestaciones sociales, las jubilaciones y pensiones muestran para el próximo año una disminución de 0,6% (incluyendo en la comparación el bono a jubilados y pensionados otorgado por única vez durante la emergencia); las asignaciones familiares, 7,3%; las pensiones no contributivas, 6,7%; y las prestaciones del PAMI, 26,1%.

Para los subsidios económicos, en cambio, se prevé un crecimiento de 2,3% motorizado por los subsidios a la energía y el transporte. En el primer caso, el crecimiento será del 2,4% debido a las mayores transferencias a la CAMMESA ($441.750 millones), que aumentarán un 3,9% para cubrir los costos del servicio eléctrico no abonados por los usuarios.

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