Viernes 13 de diciembre de 2019

Hay efectivo: por qué en plena crisis más empresas se apuran en instalar cajeros automáticos

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La mayoría de los usuarios que disponen de una cuenta bancaria suele ir pocas veces al cajero automático en comparación con el uso que hacen del Home Banking: siete veces al mes, casi nada comparado con las cerca de ochenta (veces) que ingresan a la web, según datos aportados por Red Link.

Los cajeros concentran el 27% de las transacciones, ubicándose por debajo de los movimientos efectuados en aplicaciones móviles (30%) y aún más lejos de los realizados vía Home Banking (43%).

Pese al crecimiento de las fintech –especialmente, de las billeteras virtuales (que ya son utilizadas por seis de cada 10 argentinos)–, el “efectivo” sigue teniendo un gran efecto movilizador.

Sin embargo, el país se encuentra muy abajo en el ranking que compara la cantidad de cajeros por cada 100.000 adultos, según el Banco Mundial:

  • Canadá: 220 (campeón mundial)
  • Estados Unidos: 170
  • Uruguay: 120
  • Perú: 115
  • Brasil 105
  • Argentina: 60

 
En total, en el país hay poco más de 17.000 cajeros que se reparten entre las dos principales redes:

Link: 9.800

Banelco: 7.400

Para expertos del sector, harían falta al menos 50.000 equipos más. En este marco, el Banco Central abrió el juego para que sean instalados en diferentes tipos de comercios, lo que propició la llegada de empresas -nacionales e internacionales- ávidas por participar de un negocio que tiene un amplio potencial para crecer.

Estas compañías ofrecen –ya sea con red propia o “subiéndose” al entramado de Link o Banelco– la opción de que los dueños de los locales “depositen el efectivo de sus cajas para ahorrarse así el transporte de caudales y, además, vean un incremento en la afluencia de público.

Para incentivar las instalaciones, estas empresas que iniciaron operaciones en el país proponen una batería de beneficios de modo tal que los comerciantes puedan sacarles a las terminales el mayor rédito posible. Y dan la opción a dos modelos de negocios:

1- El dueño del local les alquila el espacio a estas redes por un monto fijo mensual
2.- El comerciante compra el cajero automático (u$s8.000) y percibe una comisión por cada transacción de los usuarios (incluída las de cuentas sueldo y ANSES)

Un nuevo jugador nacional

Tras 16 meses de arduo trabajo, la empresa Hasar anunció el lanzamiento de su red. Se trata de una compañía con bastante presencia en el mercado retail: provee los equipos de línea de caja y las impresoras fiscales a los principales supermercados, incluyendo las de autoservicio.

“Cuando surgió el tema de los cajeros extrabancarios, intentamos contactar por todos los medios a (la red) Octagon para ser su mano ejecutora, pero ocurre que importa sus equipos desde China”, afirma a EnCrudo Ignacio Viar, gerente de Operaciones (COO) de Hasar.

Ante la imposibilidad de Octagon, la compañía decidió crear Red Hasar, que ya tiene operativas sus primeras terminales. “Proyectamos la instalación de al menos 250 equipos de cara a los próximos doce meses”, revela Viar.

Según el roadmap del proyecto, en una primera etapa se utilizará hardware de terceros y un software genérico adaptado, al cual se le agregaron los requerimientos de operabilidad y seguridad del Banco Central y la conexión a la red Link. Pero el plan establece la construcción de equipos propios en el corto plazo.
También esperan ampliar las funcionalidades de las máquinas, que por ahora son las básicas: extraer efectivo, consultar saldos y hacer transferencias. “En cuanto aumente la base instalada, iremos agregando operaciones como el pago de impuestos, la carga de la SUBE y la recepción de depósitos”, afirma Viar.
En otro orden, revela a iProUP que la firma está en conversaciones con varias fintech para que utilicen sus terminales con el fin de ofrecer productos y servicios.
Su hoja de ruta no se reduce al ecosistema financiero. “Estamos negociando con una empresa de venta de entradas para que nuestros cajeros impriman los tickets”, adelanta el ejecutivo, quien asegura que este sistema podrá ser implementado por cualquier empresa que deba emitir boletos, incluyendo compañías de transporte.

Además de los comercios, Red Hasar apunta a poner sus máquinas en otras locaciones: “Tenemos en carpeta desde firmas de retail a estacionamientos. Hay varios prospectos de empresas que tienen gran cantidad de empleados y quieren dar este servicio, ya que no hay bancos cerca”, ejemplifica.

También acaban de cerrar con un complejo de edificios, en el que la administración “manejará el flujo de efectivo” directamente desde una terminal.
La otra empresa que ya puso quinta a fondo es Link, bajo la marca Cajeros Express: ya tiene firmados 332 equipos en kioscos, estaciones de servicio y un amplio espectro de locales. Espera cerrar el año con no menos de 500 acuerdos.
“La inversión en la compra de un cajero automático más la instalación inicial ronda los u$s7.500. Se recupera en seis meses, considerando el ahorro del transporte de caudales y el ingreso por comisiones de las operaciones”, explica a iProUP Jorge Larravide, gerente comercial de Link.

Y agrega: “El comerciante coloca toda la recaudación en la terminal. El dinero se le va acreditando automáticamente en su cuenta bancaria, en función a las extracciones que realizan los clientes”.

La firma ya tiene convenio con estaciones de servicio, empresas de cobranzas extabancarias, supermercados y mayoristas, kioscos que abren las 24 horas, cadenas de electrodomésticos y redes de cobranzas extrabanacarias, entre otros.
En tanto que Octagon, la red de Oddyssey Group, una firma creada en EE.UU. por el argentino Sebastián Ponceliz, desembarcará en el país e instalará unos 1.800 cajeros durante el primer año de su operación.

“Si bien la apertura de la adquirencia debió comenzar formalmente el 1º de diciembre, todo ese proceso fue largo y lejos estuvo de ser automático. Eso nos fue corriendo la fecha de largada”, señala a EnCrudo Begoña Pérez de Solay, gerenta general para la Argentina de Octagon.

La demora se debió a que Visa procesaba de manera local estas transacciones a través de Prisma y recién este año trajo al país su plataforma VisaNet. En cambio, con Mastercard la firma ya está operativa.

La compañía tiene las licencias de adquirencia de las redes pertenecientes a ambas marcas de tarjetas de crédito, por lo que “pide” información a estas empresas en lugar de conectarse a las redes Link y Banelco.
“La transacción se procesa por Visa o Mastercard, pasando a través de la cámara compensadora, el banco presentador (Interfinanzas) recibe en nombre de Octagon los fondos y los liquida a quienes cargaron los cajeros”, explica la ejecutiva a EnCrudo.
Su objetivo será convertirse en una plataforma que irá más allá de la terminal: su idea final es la de un “marketplace” de servicios de terceros. “Comenzaremos con retiro de efectivo y transferencias, para que una persona bancarizada pueda enviarle dinero a una no bancarizada o viceversa, o entre dos personas no bancarizadas”, revela Pérez de Solay.

La billetera MoneyFi permitirá ingresar el DNI y el número de documento de un individuo para generar una orden de extracción. Así, puede pasar un token (una especie de clave) para obtener dinero de un cajero de la red Octagon o bien guardarlo en su billetera virtual y retirarlo de a poco.
El master plan de la compañía consiste en invitar a las fintech para que la red Octagon sea vidriera de sus productos. “Hemos negociado con gran número de empresas. Liquidación de préstamos y pago de servicios estará en breve y lo que viene es el otorgamiento de créditos”, asegura.

“También estamos muy avanzados en tarjetas prepagas, con una impresora integrada en los cajeros para que los usuarios de las billeteras puedan llevarse la plata o un plástico”, asegura la country manager de Octagon.
Bitcoin y algo más.

La compañía tiene acuerdo con los fabricantes chinos Puloon y con GRG. Este último es el principal productor mundial y ofrece terminales de altas prestaciones, como lector de huella, pantalla táctil, lector de código de barras y QR para el pago de servicios.

Esta alianza le permitirá traer un modelo con módulo reciclador, que reconoce los billetes y hasta guarda su número de serie, por lo que “los empleados de los comercios pueden ingresar el dinero y la terminal realiza toda la gestión de tesorería”, señala Pérez de Solay.

La firma posee acuerdos con casas de cambio virtuales para la compraventa de Bitcoin y otras monedas digitales a través de los cajeros. Y hasta prepara su propia divisa –que se llamará también MoneyFi– para proveer transferencias internacionales de bajo costo.

Pero existe otro jugador, Athena Bitcoin, que también está interesado en el negocio de los billetes. La compañía, que ya instaló 12 terminales de monedas digitales en Capital y Conurbano y cerrará el año con otras cinco en el interior, permitirá la extracción de efectivo.

“Estamos por comenzar las pruebas internas para que los usuarios también puedan sacar pesos con su tarjeta de débito”, adelanta en exclusiva a EnCrudo Matías Goldenhorn, director para Latinoamérica de la compañía.
Así, añadirán este negocio al volumen creciente de operaciones con Bitcoin, “con movimientos similares a los de EE.UU.”, con una suba constante “mes tras mes, pero con un salto 20% adicional desde el cepo”.

Ahora bien, ¿cuál es el interés de tantas empresas por apostar al efectivo en épocas del dinero digital? ¿Hay lugar para tantos jugadores? Al parecer, sí.
“En la Argentina, hay una necesidad importantísima. Es habitual que los cajeros de los bancos no tengan dinero o se vea una fila de 20 personas. El uso de efectivo se mantiene vigente y seguirá así un buen tiempo”, concluye Viar, de Hasar, la última en sumarse al pelotón de firmas que buscan instalar estas terminales en todo el país.

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