Lunes 26 de octubre de 2020

Irrumpen en el mercado las tarjetas prepagas “4.0”: qué son, ventajas y por qué desplazan a los típicos plásticos

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“Donde existe una necesidad, nace una solución digital”, podría ser el lema rector de las fintech, que en Argentina se expanden a pasos acelerados no solo en cantidad de clientes, sino también en propuestas para sus flamantes usuarios.
Una de las grandes novedades de 2020 fue la incorporación a estas soluciones de pago de las llamadas tarjetas virtuales, que crecieron en tiempos de pandemia y aislamiento obligatorio.
En un mundo que se movió rápidamente hacia las compras online, esta nueva modalidad permite no solo disponer de un “plástico 4.0” en cuestión de minutos, sino también operar en sitios y apps nacionales e internacionales prácticamente sin restricciones.
De acuerdo a un estudio de Mastercard al que accedió en exclusiva EnCrudo, los pagos online a nivel mundial superaron por primera vez a los realizados en comercios físicos durante el primer trimestre de 2020, mientras que el cuatro de cada diez consumidores aseguran que van a comprar más por Internet en los próximos meses. Esa tendencia, desde ya, se replica en América Latina.
En Argentina, según datos de Kantar, 62% de las personas aumentó el uso de pagos digitales en la pandemia y, adicionalmente, un 40% admitió haber experimentado nuevos métodos de pago.
Ante este panorama que fomenta la alta adopción, son varias las empresas que ya virtualizaron sus prepagas: sin comisiones, con promociones agresivas y disponibilidad inmediata, tienen todo para ganar y, en el proceso, “mojarle la oreja” a los bancos, que por ahora no han avanzado fuerte en la implementación de esta tecnología.
¿Es el fin del plástico? Por ahora, es un necesario compañero de viaje, aunque parece tener los días contados.
Disponer de la tarjeta de crédito en el smartphone dejó hace tiempo el terreno de la utopía para convertirse en una alternativa real y cómoda para los argentinos.
El fenómeno, sobre todo, creció durante la cuarentena:
Nubi presentó su solución a principios de agosto, mientras que otras ya lo habían hecho durante el primer semestre de 2020. La tendencia, sin embargo, recién empieza.
Naranja X, la fintech de Naranja, (el mayor emisor de tarjetas del país) salió al mercado en 2019 y sorprendió, justamente, por no ofrecer una prepaga a sus clientes, una opción que, por su pedigree, parecía encajar “por defecto” en su propuesta comercial.
En julio de 2020, la respuesta de la firma a esa necesidad creciente de sus usarios llegó finalmente a la app, de la mano de una alianza con Visa, que comenzó a pisar fuerte en el segmento fintech local, ampliamente dominado por Mastercard (con Mercado Pago y Ualá a la cabeza).
Junto a una renovación profunda de su aplicación, Naranja X apuesta fuerte a su prepaga virtual, que salió al ruedo con promociones agresivas y una disponibilidad casi instantánea: con solo completar el proceso de onboarding (alta del cliente) en la plataforma, el plástico digital ya está disponible para ser utilizado.
Naranja afirma que eligió que su tarjeta sea 100% virtual para “empatizar” con el aislamiento y la inclusión financiera
En diálogo con EnCrudo, Gastón Irigoyen CEO de la fintech, señala que la decisión de lanzar esta solución se dio en el marco de ser “agnósticos y empáticos con la situación generada por la pandemia. Nos hacía un montón de sentido: para fomentar la digitalización y la integración, elegimos que sea 100% virtual”.
Moni, por su parte, fue una de las pioneras en ofrecer la alternativa virtual para sus clientes en alianza con Mastercard. La fintech, que tiene como columna vertebral su oferta de créditos, vio en esta solución una aliada ideal para canalizar sus préstamos hacia el comercio y, en el proceso, aprender más sobre los hábitos de consumo de sus usuarios.
Juan Pablo Bruzzo, CEO de la firma y ex presidente de la Cámara Fintech, así lo explica: “La ventaja de la prepaga es que el comercio la procesa como una de crédito, lo que permite a los clientes acceder a servicios internacionales”.
“En la Argentina, la tarjeta de débito no sirve para pagar servicios internacionales como Youtube Premium, Netflix o Spotify. Todas las plataformas que cobran con un número de comercio en el exterior no pueden procesar ese tipo de plásticos”, señala el ejecutivo.
Por ello, pese a que 90% de los adultos tiene acceso a una cuenta bancaria y a una tarjeta de débito, hay mucho espacio para que crezcan las prepagas por sus ventajas con “costo cero”.
Bruzzo señala, además, el principal motivo por el que implementaron estas tarjetas: “Si antes el usuario pedía un préstamo y lo depositaba enteramente en su cuenta bancaria, ahora puede utilizarlo directamente con la tarjeta de Moni. De esta manera, podemos tener más información que ayudará al análisis crediticio, saber en qué consume ese dinero y cómo lo hace”.
El onboarding en Moni es 100% virtual. Para acceder al plástico digital la empresa solo pide unos datos extra (exigencia del Banco Central), pero la activación es inmediata y sin esperas.
BKR es otra de las fintech argentinas que avanzó a paso firme en la implementación de una tarjeta virtual, también con Mastercard.
Francisco Chaves, gerente de Relaciones Institucionales, indica a EnCrudo la clave de este desarrollo: “Nos pareció interesante que no tengas que esperar el plástico, en un mundo donde todo va rápido, que puedas acceder a una tarjeta virtual, que hagas la compras que quieras y, cuando lo necesites, pidas la tarjeta física”.
“Desde el momento en el que entrás a la app y hacés el onboarding, podés solicitarla. Asimismo, el hecho de que puedas elegir entre cuatro modelos de diseño te genera un concepto de experiencia personal “, agrega Chaves.
En BKR entendieron que hay muchísima gente que “no quiere tener físico”, en un ecosistema de consumos que va rápido hacia el eCommerce. Es un concepto que empieza a ganar gran relevancia.
Según BKR, hay mucha gente que no necesita el plástico porque usa la tarjeta para el ecommerce
Para el ejecutivo existe, al menos, “un mercado potencial de 15 millones de personas que pueden acceder a estos productos”. “Hay muchas personas que desean tener una, dos o tres tarjetas, por lo que la ‘torta’ es enorme”, revela. Al menos por ahora, parece haber lugar para más jugadores.
El advenimiento de los “plásticos virtuales” por ahora no marca la extinción de sus contrapartes físicas. Sin embargo, es probable que acelere su declive en la próxima década.
Moni y BKR, por caso, ofrecen la posibilidad de que sus clientes puedan solicitar ambas opciones, aunque por defecto solo entregan la variante digital.
“Muchos usuarios dicen ‘con esto estoy, no hace falta tener la tarjeta física’”, señala Bruzzo. Hoy, el 60% de los que usan Moni ya solicitó esta opción, que empieza a marcar claras diferencias con el tipo de consumo que tiene una prepaga tradicional.
“La versión física tiene un promedio de gasto más alto, ya que no se utiliza solo en el online, sino también para los comercios físicos”, explica el ejecutivo. Este perfil se da, sobre todo, en aquellos que piden un crédito para consumo dentro de la plataforma.
La otra opción, por el contrario, gana fuerza en gaming, servicios de streaming y delivery, verticales de consumo que crecieron muchísimo durante la pandemia: Se trata de tickets más bajos relacionados con pagos que generalmente no pueden hacerse con débito.
En el caso de de BKR, el 60% de los que bajan la app solicitan el plástico. Sobre el perfil de los consumidores, Chaves subraya: “No vas a encontrar muchos pagos mayores a $10.000 y se trata de consumos individuales. No se suele usar, por ejemplo, para compartir una cena o un almuerzo”. Los pagos a servicios online, agrega, se llevan gran parte del total de consumos.
Naranja X, por ahora, tiene su foco puesto en ofrecer su Visa digital. Irigoyen señala como grandes ventajas que “no la tenés que esperar. La ‘física’ la pedís y en general puede tardar entre una y tres semanas. Acá, en cambio, simplemente hacés un toque en la app y la tenés”.
El CEO de la fintech agrega que “el costo de probarla es bajísimo y la motivación es muy alta, porque la tenés a mano y con buenas promociones”.
En ese sentido, la empresa salió a competir con “artillería pesada”: atenta a las tendencias en consumos online, lanzó descuentos agresivos en las tiendas de Xbox y PlayStation, bonificaciones en suscripciones a YouTube Premium y ofertas en PedidosYa y Cabify, entre otros beneficios.
Tokenización, ¿promesa o realidad?
Un concepto que viene ganando relevancia en del segmento fintech es el de la tokenización, que permite convertir al smartphone en una herramienta de pago hecha y derecha. Esta tecnología viene a decretar la fecha de vencimiento de las tarjetas tradicionales, ya que podrán utilizarse por soportes inalámbricos con solo apoyar el celular sobre una terminal de pagos.
Nubi fue la primera fintech nacional en anunciar esta implementación, que todavía no está activa en su billetera virtual. En Naranja X, Moni y BKR (que ya está desarrollando su solución de pago vía NFC) destacan el potencial de este tipo de innovación pero, al menos por ahora, no lo ponen como un ítem prioritario en sus roadmaps.
Irigoyen, de Naranja X, confirma que la tokenización, al igual que la opción de emitir una tarjeta física, puede ser parte de una construcción futura y explica: “Es algo que evaluamos y no descartamos. Ahora mismo lo que buscamos es dar un salto cualitativo en la experiencia de uso; por ejemplo, la inversión en diseño la vimos mucho más redituable en el corto plazo”.
Bruzzo, por su parte, la considera una tecnología “súper válida e interesante” y confiesa: “Me encantaría que crezca su uso, porque así no existiría la tarjeta física, que tiene un alto costo de impresión y distribución”.
Luego de la experiencia de la tarjeta virtual, las fintech irán por los pagos NFC
Sin embargo aclara que, por ahora, no lo considera prioritario por dos razones: por un lado el plástico físico de la empresa ya es contactless, por lo que parte de la experiencia “token” es fácilmente replicable. Por otro, ya que “muchas terminales físicas aún no aceptan pagos sin contactos. Si todas lo aceptaron y es algo que seguramente va a pasar en los próximos años, ahí sí tendrá más sentido”.
La tarjeta virtual, en definitiva, llegó para quedarse. A la manera de la vieja “conquista del Oeste”, cada empresa hace camino al andar. Por ahora, no hay un mapa preestablecido. Sin embargo, las fintech aceleran el paso con la suma de nuevas tecnologías mientras los bancos tradicionales parecen mirarlos desconcertados.
Con cada vez más empresas y opciones para todo tipo de perfiles, el mercado de las “virtuales” tiene el panorama despejado para seguir creciendo. Esto es, apenas, el primer capítulo de la historia.

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