Domingo 22 de septiembre de 2019

Murió Fernando De la Rúa

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El ex presidente Fernando De la Rúa murió este martes a los 81 años en el Instituto Fleni de Escobar, donde había ingresado en las últimas horas a raíz de una falla cardíaca y renal.

Los restos del ex mandatario son velados en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso y el miércoles serán trasladados al Parque Memorial de Pilar.

Tras una presidencia compleja que se inició en diciembre de 1999 y terminó en medio de una de las peores crisis política, social y económica de la Argentina, en diciembre de 2001.

En los últimos años, De la Rúa había sido sometido a varias operaciones: en enero de 2016 sufrió una afección en la vejiga y en agosto de 2014 le realizaron una angioplastia y le colocaron dos stents; y, un mes después, volvió a ser internado en el Instituto Argentino de Diagnóstico y Tratamiento (IADT) para una intervención programada. Ya había sido sometido a prácticas similares en 2001 y en 2010.

Comenzó a incursionar en la política en la Universidad Nacional de Córdoba donde estudiaba derecho. En 1963 -ya radicado en la Ciudad de Buenos Aires- fue nombrado asesor jurídico del ministerio del Interior. Fue durante la presidencia de Arturo Illia.

En las elecciones nacionales de 1973, el Frente Justicialista de Liberación (Frejuli) arrasaría en prácticamente todo el país. Pero De la Rúa se impondría en la Capital Federal al extrapartidario del frente peronista Marcelo Sánchez Sorondo y llegaría por primera vez al Senado de la Nación.

Ese mismo año, sería compañero de Ricardo Balbín en la fórmula presidencial que fue derrotada, con el 24% de los votos, por el binomio integrado por Juan Domingo Perón y su esposa, María Estela Martínez, que alcanzó casi el 62%. A pesar de la derrota, esa elección significó para De la Rúa su ingreso a las ligas mayores.

Tras el golpe de Estado de 1976, dejó la política y volvió al ejercicio profesional de la abogacía, aunque pasó largas temporadas fuera de la Argentina y brindó conferencias en universidades de Estados Unidos, México y Venezuela.

Cuando se produjo la reapertura democrática, en 1983, intentó ser candidato presidencial por la UCR, pero la lucha interna le dio el triunfo a Raúl Alfonsín, quien luego llegaría a la Casa Rosada. Por entonces, Alfonsín emergía como un líder carismático y movilizador. Por el contrario, De la Rúa se mantenía en un línea más conservadora.

En cambio, volvió a ganar una banca de senador nacional por la Capital Federal, esta vez superando al peronista Carlos Ruckauf.

Pudo haber sido candidato presidencial en 1989, tras la debacle económica que sufrió el país, pero no contaba con el apoyo del alfonsinismo, que alcanzó un acuerdo con el gobernador cordobés Eduardo Angeloz, quien finalmente fue derrotado por Carlos Menem.

De la Rúa volvió a Senado, para el que intentó una reelección seis años más tarde. Allí fue víctima de una picardía que le impidió asumir: fue el candidato más votado en la Capital, pero un sorpresivo acuerdo entre el peronismo y la Ucedé de Alsogaray (que enseguida tendría su correlato en el gobierno de Menem), lo dejó fuera de la Cámara.

En 1996 alcanzó uno de sus momentos estelares cuando se convirtió en el primer jefe de Gobierno porteño elegido por el voto popular. Esa gestión significaría un trampolín a la Presidencia.

Su herramienta fue la construcción de la Alianza por el Trabajo, la Justicia y la Educación, integrada por la UCR y el Frente País Solidario (Frepaso), donde convivían sectores del peronismo disidentes de las políticas menemistas.

Tras superar en la interna a Graciela Fernández Meijide, las elecciones presidenciales del 24 de octubre de 1999 fueron casi un trámite para la Alianza. La fórmula De la Rúa-Alvarez alcanzó el 48,5% de los votos contra el 38% del binomio peronista, integrado por Eduardo Duhalde y el cantante y exgobernador tucumano Ramón “Palito” Ortega. Tercero, con el 10% de los sufragios, terminó Domingo Cavallo, ministro de Economía de Menem y padre de la ley de convertibilidad, que permitió mantener durante una década la paridad de un peso por un dólar.

La icónica fotografía del helicóptero en el que De la Rúa deja la Casa Rosada tras renunciar a la presidencia.

Pero su presidencia se derrumbó apenas surgieron los problemas. La popularidad del 75% con la que asumió en diciembre de 1999 se evaporó en pocos meses y la misma Alianza entre radicales y centroizquierda (Frepaso) se desintegró con la renuncia del vicepresidente Carlos “Chacho” Alvarez tras el escándalo por las coimas en el Senado.

La suerte de su gobierno quedaría echada por la crisis de 2001. Minutos antes de las 20 del 20 de diciembre, el texto con la renuncia del entonces presidente comenzaba a distribuirse en la sala de periodistas de la Casa Rosada. Apenas unos minutos después, el helicóptero que llevaba a De la Rúa había despegado del helipuerto en la misma sede gubernamental.

Entre el agotamiento de un sistema económico -que ya mostraba esos signos en el final del menemismo- y la falta de respuestas desde la política, el capital de Fernando de la Rúa se fue consumiendo. Terminó casi en soledad, con amplios sectores de su mismo partido negociando una salida con un peronismo más fortalecido por sus gobernadores y el recuperado dominio del Senado. Aquel estallido de diciembre de 2001, final de ciclo, marcó también una declinación económica de la que llevaría tiempo recuperarse.

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