Martes 31 de marzo de 2020

Nuevos cambios en el Futbol Argentino

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La mayoría de los clubes de primera están de acuerdo con volver a la matriz de Asociación del Fútbol Argentino, dejando atrás la Superliga fundada hace tres años.
Para confirmar esto, están a la espera de la Asamblea Extraordinaria que le dé carácter oficial a la nueva estructura.
La semana pasada, en la reunión en la casa de Claudio Tapia, presidente de AFA, con representantes de 12 clubes de élite (Jorge Amor Ameal –Boca–, Marcelo Tinelli –San Lorenzo–, Víctor Blanco –Racing– y Hugo Moyano –Independiente– a la cabeza), en la que se terminó de acordar el nuevo esquema, la mayoría de los presentes había solicitado cambiar el formato de descensos, incluso eliminar uno de los tres determinados. Si bien algunos (como Nicolás Russo, de Lanús), no estaban de acuerdo, la idea de mantener los 24 equipos para la temporada 2020/2021 ganó voluntades. Además, es una herramienta extra en la renegociación con los duelos de los derechos de TV (Turner y Fox Sports), dado que mantendrían la posibilidad de transmitir 12 partidos por fecha.
Para mantener en 24 equipos la Primera División, regresaría un recurso que se había extinguido: la Promoción. Eso le permitiría, además, ofrecerle otro ascenso a la Primera Nacional. En consecuencia, los últimos dos equipos en la tabla de promedios de la Superliga perderían la categoría, pero el que ocupa la posición 22 en el listado (en este momento, Colón), jugaría una repesca con el perdedor de la final del Reducido de la segunda división.
Otras modificaciones que se van a producir son:
1- LA LIGA PROFESIONAL, CON CANDIDATO A PRESIDIRLA
El nuevo espacio para la élite tiene varios aspirantes, entre ellos, Víctor Blanco, presidente de Racing, y Cristian Malaspina, presidente de Argentinos Juniors. Sin embargo, el principal candidato a encabezarla es Marcelo Tinelli. “Puede ser”, advirtieron desde la casa madre del fútbol argentino. El nombre saldrá por consenso. Y parte de la estructura de la Superliga podría ser absorbida por AFA.

2- CALENDARIOS CONSENSUADOS
Si bien en la Superliga conversaban con los clubes para armar los calendarios, en el último tiempo aparecieron nuevas críticas por el armado de los fixtures de las fechas. “Parece que lo hacen a propósito. Como jugamos el miércoles 26 en la altura de Ecuador, pedimos recibir el lunes a Estudiantes de La Plata para tener un día más de descanso y Superliga nos programa el partido para el domingo. ¿Así priorizan a los equipos que jugamos Copa? Es una vergüenza”, se quejó en Twitter el citado Nicolás Russo. Desde el ente indicaron que tuvieron en cuenta que el Pincha juega por Copa Argentina el próximo miércoles 4 ante Laferrere. Es un ejemplo de las diferencias que impulsaron el cisma.

3- COMERCIALIZACIÓN EN CONJUNTO
La Superliga consiguió nuevos sponsors para el certamen de élite y parte del producido también fue repartido entre los clubes. Pero los representantes de los mismos subrayan que si la comercialización se realiza en conjunto con la AFA (que tiene a las selecciones nacionales como productos más atractivos) pueden sacar mejor provecho. Y accionan detrás de ese objetivo.

4- UN SOLO TRIBUNAL
La multiplicidad de Tribunales y sus diferencias fue, tal vez, la primera gran grieta entre AFA y Superliga. La AFA mantuvo su Tribunal de Disciplina, que por tratarse del designado por la entidad madre mantuvo sus funciones. Pero al mismo tiempo en Puerto Madero funcionó el Comité de Disciplina, que en base a “lo establecido en el Reglamento de Licencias” sancionó a San Lorenzo y Huracán con quita de puntos y prohibición de incorporar por “irregularidades en la presentación de las declaraciones juradas”. Tras el revuelo generado y el apoyo mayoritario de los demás clubes de Primera, el Tribunal de Apelaciones de la Superliga (otro organismo “paralelo” al que funciona en Viamonte) dejó en suspenso las sanciones, que partieron de una auditoría encargada a la consultora Ernst & Young.
Las autoridades de los clubes incluso llegaron a consensuar una modificación en el reglamento de licencias para “suavizarlo” y adaptarlo a la situación de las instituciones ante los vaivenes económicos que sufrió la Argentina. Pero el suceso marcó un mojón en la relación entre las partes, que escribe sus últimos capítulos, con final conocido.

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