Martes 31 de marzo de 2020

Palma Cané: “En la crisis del coronavirus es una locura seguir defendiendo al peso y cerrar la economía”

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En medio de la paranoia por el coronavirus y su impacto directo en la economía mundial y EnCrudo recurrió al economista especializado en mercados internacionales Luis Palma Cané para que analice la situación.
En un marco complejo, el experto realiza una lectura del golpe que pueden sufrir las exportaciones argentinas, entre ellas las que se originan en Vaca Muerta. A lo que se le suma una menor predisposición de los acreedores a refinanciar la deuda externa argentina, algo que puede complicar más aun el panorama doméstico.
-¿Cómo puede impactar la pandemia de coronavirus en la economía?
-Esta crisis es una especie de “Molotov” en términos sanitarios, a nivel económico y geopolítico, que se suma a la guerra de precios del petróleo. Impacta en toda la economía global al producir una clara desaceleración en los niveles de actividad, porque aumenta los niveles de incertidumbre. Es decir, se genera un desplome en los mercados financieros y bajan todos los precios, con excepción del oro, yen, dólar y los bonos del Tesoro estadounidense. Todo eso en la parte financiera, cuyo impacto es inmediato.
Y desde la parte económica, el tema es más complicado todavía, pese a que su efecto viene retardado. En este aspecto tenemos dos problemas: uno de oferta y otro de demanda. El primero tiene que ver con la disrupción de los intermediarios de la cadena de valor, porque gran parte de las grandes manufacturas internacionales se abastecen de insumos chinos, que hoy están prácticamente parados.
Al paralizarse las fábricas chinas comienzan a frenarse gran parte de todas las industrias, que son las más importantes. Eso produce una crisis de oferta por parte de la producción, y le pega a la actividad económica y comercial.
También se genera una crisis de demanda, porque esta incertidumbre necesariamente afecta los niveles de consumo e inversión. Entonces, se tiene por todos lados un abatimiento de la actividad. Lo que está claro es que los mercados van a seguir con alta volatilidad y que la desaceleración, por ahora, va a continuar. Todavía estamos lejos a que se transforme en una recesión mundial, pero hay que estar atentos.
-¿Y a la Argentina cómo le afecta toda esta situación?
-Cuanto más dure y más grave sea la pandemia, y más se prolongue la guerra de precios, evidentemente vamos a estar más cerca de un aumento fuerte de la desaceleración.
-¿Y en la venta de commodities, algo central para el país, cómo puede impactar?
-La producción de petróleo depende, fundamentalmente, del precio. El tema es que todo lo que ha surgido de la generación de shale gas, o no convencional, y la producción en aguas profundas (Mar del Norte), tienen un costo no menor a los u$s40 por barril, mientras que los convencionales tienen un costo no mayor de u$s8 o u$s9 por barril. Entonces, si hoy está a u$s30 el barril, hay una enorme pérdida marginal de producción del shale, porque no van a producir a pérdida. El otro problema que hay es que en Estados Unidos, que tiene 6 millones de barriles por día de shale (casi una tercera parte de la producción total), el mayor número de empresas que generan este combustible en ese país tienen tomados muchos préstamos financieros. Por lo tanto, pueden arrastrar a una crisis muy fuerte de caída de compañías, con el consecuente impacto en los bancos, que son los que prestan.
-¿En qué áreas de la economía del país se sentirá primero esta crisis?
-La Argentina sufre igual que todos, sufre la caída de las tasas de crecimiento, sufre la caída del comercio exterior porque le va a costar cada vez más exportar porque los países se van cerrando. Y acá no termina la “película”, hay otros temas más: se le cae Vaca Muerta, que era la joya de la abuela y, no menor, es que estamos en un proceso muy confuso de renegociación de la deuda externa. Algo que, a mi juicio, fue encarado con mala praxis porque el Gobierno pretende que primero le refinancien la deuda, y después va a presentar un plan. No creo tampoco que tengan un plan, por eso no lo presentan primero.
El otro punto dentro de la deuda externa, que tiene una crisis de confianza en el mercado financiero, hace que los acreedores hoy tengan menos predisposición a refinanciar en términos amigables a la Argentina que antes de la crisis del coronavirus, porque les aumentó el riesgo. Y otro problema que hay es que con estos precios de los títulos públicos ya están apareciendo los fondos buitre, que lo último que quieren es un arreglo porque su negocio es litigar. Entonces estamos complicados.
-En este marco, ¿cuáles son sus perspectivas?
-Están bajando los commodities y van a seguir retrocediendo todos los precios, con volatilidad, siempre y cuando siga este proceso, porque va a caer el nivel de actividad. Lo mismo ocurre con el petróleo. También baja la soja y el cobre, que es el icono de los commodities de la industria. El panorama es complicado además para Argentina porque necesita exportar. Es decir, si se suman todos los factores mencionados, es muy perjudicial para el país por el elevado grado de impacto negativo por Vaca Muerta, por la caída del comercio exterior, por la baja del precio de los commodities y por la menor predisposición de los acreedores de refinanciar la deuda.
-El lema de varios funcionarios de cerrar la economía, ¿puede ayudar a enfrentar esta crisis mundial?
-Es una visión que en el mundo ha dejado de tener valor, los países que han progresado son aquellos que han abierto la economía y que participan del comercio global. Es un disparate lo de “vivir con lo nuestro”, es negarse a la globalización y negarse a las ventajas comparativas. Si alguien piensa que con esta crisis es mejor cerrarse, no sé qué ganaríamos.
-¿Y qué piensa de la decisión del Gobierno de no devaluar la moneda en contra de la tendencia regional?
-Es otro disparate, porque no es que las monedas se están devaluando por la acción de los gobiernos. Cuando se habla de devaluación acá parece que es por una decisión del Banco Central, pero en este caso es por pérdida del valor de las monedas emergentes por ser riesgosas. Entonces, los primeros que sufren cuando viene la incertidumbre financiera son los mercados bursátiles, especialmente los bonos y las monedas emergentes. El mejor ejemplo es Brasil, es un disparate que el real siga perdiendo valor mientras nosotros seguimos defendiendo el valor del peso, es una locura. El Gobierno está con la manía que una devaluación no se le vaya a la inflación, y no se da cuenta que la remarcación de precios vía dólar no se guía por el dólar oficial, sino por el contado con liquidación y el blue. Hoy el empresario que calcula su actualización de precios en función del dólar lo hace arriba de $80.
-Entonces, ¿no traería tanto impacto en los precios una devaluación oficial?
-Puede ser que repercuta un poco, pero será mucho menor el problema si se atrasa al tipo de cambio y después viene la crisis.
-Complicado…
-El impacto es muy claro: si se exporta menos, también el nivel de demanda agregada va a caer porque el turismo no deja de ser importante, y nadie se mueve. Además baja el valor de la moneda. Es un combo que se agrega a las vulnerabilidades actuales de una economía de recesión con inflación. Y sin plan económico y con una deuda externa al borde del precipicio. Por donde se lo mire, el coronavirus es negativo para el país y para el mundo.
-¿Para la renegociación de la deuda puede ser un obstáculo esta situación?
-Hoy la probabilidad de entrar en default es mayor que antes de la crisis, es tan simple como eso. Si no se presenta un plan económico y no se acepta que hay que hacer reformas estructurales, nadie va a refinanciar nada. Con el modelo de Robin Hood no se va a ningún lado, y tampoco entiendo de dónde sacaron la teoría moderna que la emisión monetaria no provoca inflación. Ahora la inflación baja porque están clavados el dólar y los precios regulados y el transporte, y siguen los subsidios. Estamos complicados.

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