Domingo 22 de septiembre de 2019

Polémica con La Sirenita de Disney

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Disney sigue con su firme idea de realizar todos sus clásicos animados en versión LiveAction como también en cumplir con todos los requisitos modernos de ser lo mas inclusivos posibles. Pero esta vez, una de sus últimas decisiones lo llevó a desatar una polémica importante.

Tras las taquilleras remakes “Alladin”, “La Bella y la Bestia”, “El libro de la Selva” y lo que sin dudas será un éxito rotundo, “El rey león”, Disney apuró la producción de su clásico de 1989, “La Sirenita”. Y esta semana anunció quien será la encargada de llevar el rol protagónico, la cantante Halle Bailey, de origen afroamericano. Y los fans estallaron en furia y enojo por el nulo parecido físico con la famosa sirenita llamada Ariel.

Bailey, cantante R&B enamoró al director Rob Marshall desde el primer casting, que duró varios meses e incluyó a varias actrices de renombre. “Después de una extensa búsqueda, quedó muy claro que Halle posee esa rara combinación de espíritu, corazón, juventud, inocencia y sustancia, además de una gloriosa voz de cantante, todas las cualidades intrínsecas necesarias para desempeñar este papel icónico”, declaró Marshall. Pero la alegría de la cantante no fue la misma de los fans.

El anonimato de internet siempre da pie a expresarse sin filtros y así fue como nuevamente el público se expresó contra la versión morena de Ariel con hashtags del tipo #LaSinegrita o #NoEsMiAriel dando lugar a una polémica que parece durará hasta que la película se estrene. Cabe destacar que, por ejemplo, en el mundo Marvel, varios superhéroes han tenido versiones alternativas como el Spiderman negro Miles Morales o la versión Thor como mujer. Pero esta vez, Disney no fue perdonado y es lógico ya que el mundo del cine tiene mucha mas popularidad que el mundo de los Comics y por esto el tamaño del impacto. Además de ser mucho menos tolerante en general.

Otras versiones LiveAction de los clásicos de Disney

La Sirenita fue ideada en base a los cuentos de Hans Christian Andersen por Walt Disney en los años treinta. En esa época a Disney le interesaban los cuentos con tono en la ascensión social: Den lille havfrue (La Sirenita) y Den grimme ælling (El Patito Feo). Por razones diversas, estos proyectos quedaron guardados en los archivos de Walt Disney y salieron a luz varias décadas después.

En los años ochenta, cuando Disney atravesaba por una gran crisis creativa, el entonces presidente de la enorme corporación decidió buscar una nueva princesa Disney. Habían pasado treinta años desde que Disney tuviera una princesa con Aurora de la Bella Durmiente en 1959. Buscando en los archivos se llegó a este cuento marino de los años treinta. Fue entonces que decidieron recrear el épico éxito que volvió a poner a Disney en el mapa de Hollywood.

Así es como este cuento escrito en 1837 se adaptó en 1930 y se hizo película en 1989. Lo curioso es que la historia original tenía un final muy diferente. Al final del cuento, la sirenita no se queda con el príncipe, sino que, enfrentada al dilema de matarlo y regresar a su inmortalidad como sirena o morir, decide sacrificarse. Se convierte en espuma y luego en aire y luego en un ente dotado de alma que, con cada buena acción de un niño, reduce su condena.

Según Andersen, la Sirenita tenía la piel blanca y los ojos azules. Pero esa fue una historia escrita hace casi 200 años siguiendo la moral victoriana del momento para educar a niños daneses cristianos. La adaptación de Disney se hizo para la sensibilidad de los años treinta y luego, cambiando, se adaptó para los años ochenta. Es decir, la historia de La Sirenita ha ido mutando entre todas sus adaptaciones… y eso es lo que pasa cuando un mito sobrevive. Y aquí parece volver con otra adaptación. ¿Realmente importa si el personaje es blanco o negro? ¿O importa si la historia nos da una linda enseñanza?

En tiempos de sensibilidades millenials nostálgicos y su obsesión por mantener exactas las características de los personajes desde su origen, La Sirenita va camino a dar mucho que hablar.

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