Lunes 26 de agosto de 2019

Qué mas bello que vivir sambando?

Compartir la nota

El carnaval, el Cristo Redentor, el Pan de Azúcar y las playas de arenas blancas y aguas cristalinas, junto con sus divertidos y amables pobladores conforman la hermosa y colorida ciudad de Rio de Janeiro. Desde la llegada al aeropuerto, todo llama la atención. Si bien fue una de las ciudades con mas cambios radicales a nivel político y social, Rio nunca perdió su alegría. Sus calles iluminadas, el colorido de las casas, el sonido constante del mar y la enorme cantidad de turistas que recibe anualmente hacen de esta ciudad una de las más importantes del mundo.

Las playas de Rio son únicas; su paisaje, mezcla de ciudad y montaña se puede disfrutar a lo largo de toda la costa. Pero lo más importante, desde cualquier punto se puede observar el icono principal de Brasil, el Cristo Redentor. La estatua tiene una altura de 30,1 metros más un pedestal de 8 metros. Está situada a 710 metros sobre el nivel del mar en el Parque Nacional de la Tijuca, en la cima del Cerro del Corcovado. Considerada la estatua Art Decó más grande en el mundo, es reconocida como una de las nuevas siete maravillas del mundo moderno.

Además de estar cerca de la ciudad, el Cristo se encuentra a pocas cuadras de distancia de otro de los sitios más importantes para recorrer: el Pan de Azúcar, un morro situado en la boca de la bahía de Guanabara, sobre una península que sobresale en el océano Atlántico.

Este pico es uno de los más llamativos entre lo varios morros monolíticos de granito que se elevan directamente del borde del mar en Río de Janeiro. Hasta su cima sólo se puede subir por un teleférico de cristal artesonado (llamado “Bondinho del Pan de Azúcar” en el portugués popular) con capacidad para 65 pasajeros. Éste recorre una ruta de 1.401 metros entre los morros de Babilonia y Urca cada cinco minutos. La línea del teleférico original fue construida en 1912. Actualmente, toda su estructura fue modificada por vidrio para que todos los pasajeros puedan disfrutar de la misma vista de la ciudad al momento de subir.

Millones de personas al año toman fotografías de estos escenarios turísticos, pero no sólo ellos son las atracciones principales. La noche en Rio de Janeiro es muy alegre y siempre está rodeada de sorpresas. El barrio de Lapa es la parada obligatoria para los amantes de la noche. Bares, restaurantes, casinos y bailes son la combinación perfecta para conocer gente, hacer nuevos amigos y disfrutar de un estilo de vida diferente. La mezcla es extraña, pero es la que transforma a Rio en una ciudad que no descansa.

A sólo una cuadra de distancia de Lapa se encuentra una de las favelas mas grandes del país, la Rocinha. Pero a pesar de su cercanía, nada impide que los turistas pasen un momento de diversión, ya que todo está sumamente controlado y el turista nunca pierda la sensación de seguridad.

Ya que, a pesar de todo, el simple hecho de estar dentro de Rio de Janeiro hace sentir que la vida es un carnaval.

 

Para saber mas de Rio, de Brasil y del mundo entero no te olvides de seguirnos en INSTAGRAM @chiruzosporelmundo

Comentarios