Lunes 26 de agosto de 2019

Sangría en el Sector del Calzado, en dos años y medio perdió 9.200 puestos de trabajo

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El refrán marca que, en toda crisis surgen oportunidades, pero este no aplica para el Sector del Calzado, que en la Argentina en estos últimos dos años y medio perdió más de 9200 puestos de trabajo.

Esto se debe básicamente a que las principales empresas de calzado deportivo cerraron sus fábricas y hoy todo lo que venden es importado.

En medio de esta situación, el presidente de la Cámara del Calzado de la provincia de Buenos Aires, Alberto Sellaro, expresó: “Adidas y Nike dejaron de fabricar en el país, Reebok importa todo y a Puma sólo le quedan 400 trabajadores. En 2002 producíamos 36 millones de pares de calzado. Cuando terminó la convertibilidad y empezamos a ser competitivos, se generaron 5 millones de puestos de trabajo y en el 2015, tuvimos un récord histórico, llegamos a producir 125 millones de pares”.

En referencia a las importaciones dejó en claro que: “en 2016 ingresaron al país 27.400.000 pares. En 2017, 34.800.000 y en 2018, 32.900.000 pares. En tres años, entraron al país casi 100 millones de pares. En el Gobierno anterior entraban un promedio de 20 millones, ahora se quintuplicó el ingreso”.

A su vez mencionó que: “las empresas que dejaron de funcionar fueron, Paquetá cerró su planta y despidió a 1200 trabajadores; Dass en el Dorado, que trabaja para Nike despidió 700; Calzados Alpargatas cerró y despidió a 500 operarios en Catamarca; Unisol, que es Puma, despidió a 800 trabajadores en La Rioja y hay más, un taller de aparado en Concaram, San Luis, despidió 200 más”.

También agregó que “Coronel Suárez era un polo productivo del Calzado. En 2012, festejamos que Vulcabras tomó a su empleado número 4000. Hoy tiene sólo 800. Dass, la planta de la familia Verdiquio trabajaba para Nike con 600 operarios y ya despidió a la mitad. Grimoldi está mal. Marcas históricas y emblemáticas cerraron”.

Para finalizar, Sellaro concluyó: “la situación se complicó en los últimos tres años, teníamos un consumo promedio de tres pares y medio per cápita y hoy apenas llegamos a los dos pares y medio. En tres años, pasamos de fabricar 125 millones en 2015 a hacer sólo 90 millones ahora. Hoy es libre importar, no hay cupo. Antes se controlaba, no digo que sea ilícito importar, pero a las empresas internacionales sólo les interesa su negocio, no les interesa las fuentes de trabajo que se pierden”.

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