Martes 31 de marzo de 2020

Se terminó el mito del vino

Compartir la nota

Una investigación de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), concluye que no es verdad que el consumo moderado de vino tenga beneficios sobre la mortalidad en personas mayores. Estos estudios han comprobado que los presuntos beneficios de la bebida no son tales.

Aunque el alcohol es una de las principales causas de enfermedad, discapacidad y muerte, en los últimos años algunos estudios observaron ciertos beneficios del consumo en pequeñas cantidades de alcohol. Pero ahora resulta ser que no es así. El consumo moderado de alcohol no reduce la mortalidad.

Estos estudios argumentaban que consumir una o dos copas de vino al día se asociaba con menor mortalidad porque se reducían las muertes por enfermedad cardiovascular. No obstante, ahora se ha cuestionado la calidad de estos estudios por diversos problemas metodológicos al momento de llevar a cabo las investigaciones.

Para superar las limitaciones de estudios previos y esclarecer si el consumo de alcohol influye en la mortalidad, investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), investigaron a 3.045 personas mayores de 60 años representativas de la población española. El estudio se inició en el periodo 2008-2010 recogiendo datos sobre consumo de alcohol en ese momento y en las distintas décadas de la vida, así como sobre estilos de vida, enfermedades y limitaciones funcionales. Posteriormente se siguió a los participantes hasta 2017 para identificar las muertes ocurridas desde el principio del estudio.

“Cuando los análisis utilizaron el consumo de alcohol a lo largo de la vida, no hubo diferencias en la mortalidad entre los participantes que no bebían nada y los que bebían cantidades moderadas de alcohol. No obstante, en los que bebían cantidades mayores, la mortalidad fue el doble que en los no bebedores“, advirtieron los autores del estudio.

Los nuevos resultados pueden ser usados por los profesionales sanitarios para “nunca recomendar el consumo de alcohol a los pacientes“, explica Rosario Ortolá, investigadora de la UAM. Aun en personas sanas sin enfermedades que se agraven por el alcohol o en personas que no toman medicamentos que interaccionen con el mismo, la recomendación debe ser siempre la misma: cuanto menos alcohol, mejor.

¿Por qué se creó el mito entonces?

Uno de los problemas en los trabajos previos son los errores en la selección de los participantes en los estudios. En algunos estudios la menor mortalidad de los que bebían una o dos copas de alcohol podría deberse a que se los comparaban con los no bebedores, incluían también ex bebedores, quienes habían dejado de beber por problemas de salud y, por tanto, tenían más riesgo de morir. Los estudios comparaban mano a mano durante el tiempo de estudio, pero no se consideraba que aquellos “no bebedores” habían consumido mucho alcohol durante años y sus consecuencias ya estaban inclinando la balanza. En resumen, en la suma de consumo de alcohol durante sus vidas, había mucho mas alcohol en los no bebedores que los bebedores moderados del estudio.

Otro dato que modificaba la objetividad de criterios era la salud de los sujetos estudiados. Las personas sanas consumen en conjunto más alcohol que los enfermos, ya que estos últimos dejan de beber o reducen el consumo al ser diagnosticados de alguna enfermedad. Este problema metodológico, conocido como “causalidad reversa”, sólo puede paliarse estudiando a personas con buena salud.

Beber nunca va a darte mas salud, al contrario, pero si vas a tomar, que sea siempre con control y conciencia. El resto, es mas publicidad y buen marketing que verdad científica. O una excusa personal.

 

Lic. Jordan Vecino

 

 

Comentarios